sábado, 18 de junio de 2016

Juego de estrellas



(Foto cortesía de Juan Costa)


Por primera vez en la historia del Partido Popular Democrático (PPD), un líder se propone impulsar un referéndum que va en oposición a la ideología natural de esa colectividad.

El pasado viernes, 17 de junio de 2016, el presidente del PPD, David Bernier -quizás intentando traer orden al caos que aparenta permear en esa colectividad luego de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos emitiera su opinión en los casos de Puerto Rico v. Sánchez Valle y el de la llamada Quiebra Criolla- propuso el impulso de un referéndum Estadidad Sí o No para enero de 2017.

Nada novel, considerando que ya había asomado la idea durante su discurso de aceptación de la presidencia del partido en Caguas, pero esta vez, y de manera oficial, la Junta de Gobierno del PPD, reunidos en claustro por poco más de seis horas, aprobó la medida 19 a favor contra 9 votos en contra.

Durante el proceso, varios de los miembros de la Junta salieron del perímetro con cara de no muchos amigos, aparentemente en rechazo a la aprobación de tal mecanismo. Una de las caras que se vio no muy satisfecha con el asunto, fue la de la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a quien, un par de horas antes de que concluyera el encuentro, se le vio salir del Comité central como alma que lleva el diablo.

Sin embargo, otras caras, como la del presidente de la Cámara de Representantes, Jaime Perelló Borrás, casi no podía contener su sonrisa ante las preguntas que le formulamos los medios a su salida de la reunión, también antes que esta concluyera, pero por razones muy diferentes a las de la alcaldesa de San Juan,

Pero si usted piensa que esta movida de Bernier es absurda y atenta contra la integridad ideológica de la Pava, piense otra vez y permítame aclararle que, a apenas meses de ser confirmado candidato a la gobernación por el PPD, el otrora Secretario de Estado, ha probado ser un estratega sumamente disciplinado y ágil de pensamiento en lo que respecta a tomar ventaja de sus contendientes y esta es solo otra prueba de ello.

La victoria de Ricardo Rosselló –hijo del exgobernador de Puerto Rico, Pedro Rosselló González- en las primarias del Partido Nuevo Progresista (PNP) por encima del lanzamiento del comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, no es pura casualidad sino que emana de una causalidad.

A pesar de que Pierluisi mostró ser un candidato sólido, la victoria, por cosa de nada, fue para Rosselló. Ello, muchos especulamos se debió a la movilización masiva de populares –posiblemente dirigidos por el plan estratégico del equipo Bernier- a votar por el profesor universitario en las primarias del partido estadista y asegurarse de perpetuar la marcada división de ideologías que hay en el PNP, posicionando en la papeleta al candidato más débil de esa colectividad, sobre quien Bernier tiene claramente la ventaja.

Prácticamente, el PNP cayó redondo en su propia madeja de intrigas y malas decisiones, aparentemente dejándose llevar por romanticismos ideológicos y lealtades fundidas en el olvido.

Bernier 1 – Rosselló 0

El segundo encuentro fue al día siguiente, cuando, temprano en la mañana, Bernier envió a Rosselló –y consciente de que este ofrecería una conferencia de prensa a eso de las 10:00 am de ese lunes- un florete de esgrima, deporte que practica y en el cual fue campeón panamericano juvenil y medallista de bronce en los XVIII Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1998, como es la costumbre en ese deporte para mostrar respeto con su contrincante y asegurar una “batalla” lipia. Sin embargo, Rosselló no supo qué hacer con el gesto y mucho menos, como es usual, cómo contestarlo.

“Pues yo le voy a regalar unas tenis azules, usadas, para que sepa lo que es caminar por Puerto Rico”, esbozó repentinamente pero con voz nerviosa, a preguntas de la prensa, mientras el salón del primer piso del Comité central del PNP en Hato Rey estallaba en aplausos y risas que provenían del notorio grupo de alicates que se encontraba flanqueándolo.

La sorpresa de los medios que cubrimos la conferencia de prensa fue notable al ser testigos de cómo este joven aspirante a la gobernación caía redondito en la trampa puesta por su contendiente. Nos recordó a muchos el imprudente comentario hecho apenas semanas antes por Rosselló durante su último debate primarista donde aseguró que “el pueblo le falló a mi padre”. 

En ese momento, muchos supimos que se trató de un desliz, de una imprudencia casi adolescente, que se le “chispoteó” un fragmento de las posibles conversaciones de sobremesa que se debaten en el seno del hogar Rosselló-Nevares luego de la aplastante derrota en las primarias del 9 de marzo de 2008 frente a Luis Fortuño. Sin embargo, el comentario de las "tenis azules" claramente mostraba un jovenzuelo aturdido e inexperto que solo trata de retomar el estilo de hacer política de su padre.

Con la ahora infame contestación de las “tenis azules” Rosselló se aseguró un puesto en el salón de la fama del trolleo nacional cibernético, pero, más importante aún, le mostró a su contendiente su lado más débil.

Bernier 2 – Rosselló 0

El viernes, 17, en una movida sin precedentes, Bernier anunció la aprobación de una resolución que disponía, de ser electo gobernador en las próximas elecciones, a realizar una consulta plebiscitaria de Estadidad Sí o No.

Según el candidato, la movida nació del desprendimiento colectivo para lograr un Puerto Rico libre de ataduras a los problemas económicos y con un brillante futuro. Razón muy loable y romántica pero, hasta cierto punto, efímera ante la verdadera razón estratégica para hacer tal anuncio.

El PPD está consciente de que las actuaciones del Congreso federal y los vientos que soplan en las elecciones estadounidenses indican claramente que solo un puñado de soñadores y políticos corruptos apoyan integrar a Puerto Rico a la Unión. Sin embargo, impulsando un referéndum de Estadidad Sí o No a nivel local, Bernier se asegura sin falla que acercará el voto penepé insatisfecho con la candidatura de Rosselló, que se sabe son muchísimos.

Así que, luego de aseguradas las elecciones generales, el plebiscito será, como dicen en Alabama, un  “no brainer” ya que, aunque la Estadidad prevalezca en un 100%, la realidad es que Puerto Rico, al ser una “criatura del Congreso” –tal y como lo expresó el Tribunal Supremo federal- es ese cuerpo el que finalmente tomaría una decisión de otorgarle a Puerto Rico la Estadidad. Y es más que obvio que no será tan fácil como lo plantea la ingenuidad del estadista local.

Ahora bien, muchos se cuestionarán cómo podrá ser posible que el PPD pueda subsistir con la muerte del ELA. La contestación es sencilla y se halla escondida en los anales de la historia. El PPD fue fundado en 1938, 15 años antes de que si quiera la fórmula del ELA se esbozara de la boca de los congresistas estadounidenses para acallar las voces en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) luego de la Segunda Guerra Mundial, que exigían que Estados Unidos resolviera el estatus político de la llamada última colonia en el planeta.

Y me parece que precisamente esa va a ser la estrategia del PPD para sobrevivir lo que podría ser el mayor golpe a la integridad ideológica de esa colectividad en toda su historia. Volver a su estado original descansando en los hombros de un líder fuerte. El problema con esta estrategia es que, de no existir un líder sólido, la colectividad se vendría abajo.

Bernier 3 – Rosselló 0

¿Aprenderá el candidato penepé la lección y se impondrá para evitar que su contendiente salga invicto en la carrera por la gobernación?

Estará por verse durante el largo camino que aún falta por recorrer en la campaña para obtener la gobernación y liderar un país en quiebra, saqueado por los grandes intereses comerciales, con un pueblo apático y una junta de control fiscal omnipotente.


Ya veremos…

martes, 13 de marzo de 2012

Bullies


Todas las especies de mamíferos en la tierra utilizan el ejemplo como la herramienta más importante en el proceso de enseñanza de su prole. Inclusive, nosotros, como mamíferos, también recurrimos a este efectivo método para asegurarnos que nuestros pequeños desarrollen las destrezas necesarias para sobrevivir en el mundo.

Siempre lo escuchaba de mis viejos, ¿cómo pretenden que los más jóvenes aprendan bien si el ejemplo que se les da es todo lo contrario?

Pero aveces pienso que el asunto va mucho más allá.

Todos los adultos que componemos una sociedad estamos en la obligación de darle un buen ejemplo a los infantes y adolescentes que son parte de esta -sean nuestros o no- para asegurarnos que estamos creando un cimiento sólido que servirá de soporte para futuras generaciones. Tal y como propuso Dostoievsky en Los Hermanos Karamazov: "Somos todos responsables los unos con los otros".

El tema del bullying o la intimidación, especialmente en las escuelas de grados primarios y secundarios, parece ser un tema que ha acaparado las primeras planas a nivel mundial.

Con más frecuencia vemos a jóvenes víctimas de esta terrible tendencia que, o sucumben ante la presión de grupo y deciden disponer de sus vidas, u optan por tomar la justicia en sus manos y orquestan las más terroríficas masacres escolares.

Y aquí en Puerto Rico, frente a tan patético panorama, nos llevamos las manos a la cabeza y gritamos con horror que necesitamos enseñarles valores a los jóvenes sin siquiera entender con profundida qué son valores.

Pero irónicamente, nuestra hipocresía no conoce límites.

Solo preste atención cuando conduce su auto por las carreteras de este país. Mire la actitud desafiante y obstinada de los otros conductores. Analice la suya. Mire cómo se abalanzan encima de los peatones que intentan cruzar la calle, como menospreciando a quien ande a pie porque, simplemente, el no tener un auto lo hace inferior. Mire como en días de lluvia, indiscriminadamente y sin ningún remordimiento, conducen encima de los charcos de agua que están cerca de las paradas de guaguas, mojando a quienes esperan por el transporte.

Fíjese en su lugar de trabajo. Mire como, quienes han llegado a puestos de mayor jerarquía en su corporación parecen haber olvidado que alguna vez tuvieron que "romperse el lomo" como usted para poder ganarse el sustento. Analice cómo utilizan su poder para humillarlo, abusarlo, explotarlo y menospreciarlo. Piense en el sentimiento de desamparo que experimenta ante tal injusticia.

Piense en los viejos. Víctimas de asaltos domiciliarios, cuando son brutalmente agredidos por los ladrones, quienes generalmente son jóvenes entre los 16 y 26 años de edad. Analice la brutalidad con que estos ancianos son viciosamente atacados con un odio incomprensible luego de que son despojados de sus pertenencias. ¿Por qué abusar de alguien que está atado y es totalmente inofensivo frente a un atacante armado si no es por un craso y sencillo deseo de cometer bullying?

Piense en el hombre maltratante que abusa de su mujer y, al final, cuando ve que todo está perdido, utiliza la fuerza bruta para decapitarla o balearla o atropellarla y asegurarse que "si esto no es mio, no es de nadie". ¿No es esto un claro caso de bullying llevado hasta sus más nefastas consecuencias?

Pero más aún, piense en como usted escoge a los candidatos políticos de su partido predilecto cada cuatrienio. Mírese cada vez que se emociona al escuchar a el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz o el alcalde de San Juan, Jorge Santini,  menospreciar a sus contrincantes ya sea por su preferencia ideológica, sexual o porque simplemente interfiere con sus intereses políticos. Piense en como le gusta estar del lado de los más fuertes, los abusadores. De esa manera se asegura su supervivencia.

Piense en cuanto le agrada votar por individuos que pisotean, humillan y castigan a quienes osan pensar diferentes. Si, exactamente como lo hicieron durante diferentes períodos de la historia Napoleón Bonaparte, Joseph Stalin,  Adolfo Hitler, J. Edgar Hoover y Richard Nixon, entre muchos otros.

Fíjese en las políticas públicas que favorecen a los más pudientes o a los parásitos gubernamentales y despojan a los trabajadores de lo poco que tienen. ¿No es eso bullying?

Piense y reflexione sobre estas imágenes cuando se lamenta porque algún chico más corpulento abusa diariamente de su hijo en el tercer, cuarto, quinto o sexto grado.

Vivimos en un país que se jacta de ser canibalista, de destruir y oprimir a los más débiles y esa es la lección primordial que están aprendiendo de nosotros los más jóvenes.  Hemos sido acondicionados para pensar que si no se grita o se actúa de manera intimidante y arrogante se es un pendejo en vez de una persona educada o respetuosa.

Así que la próxima vez que vaya a poner sus manos en la cabeza y quiera repetir el trillado mantra de valores que utilizan políticos y religiosos, piense bien si sus acciones no están demostrando lo contrario.


(Foto Carlos Giusti / Tomada de elnuevodia.com)

jueves, 12 de enero de 2012

Los buenos muchachos


Siempre que escucho la frase: “es un buen muchacho” no logro comprender con certeza el verdadero significado tras semejante aseveración.
¿Cómo se puede medir la bondad de “un muchacho”? Y más aún, ¿hasta qué momento un ser humano sigue siendo un “muchacho”?
Pareciera que ese alegato de bondad e ingenuidad infantil es solo un mecanismo para mantenerse aislado de la realidad o quizás para no enfrentar las consecuencias de los actos que cometemos.
Ese podría ser el caso de Luis Daniel Valdéz Meléndez, el hombre de 21 años acusado por el temerario asesinato de un rival tirador de droga a las 4:52 de la tarde en la plazoleta de un atestado San Patricio Plaza el Día de San Valentín de 2011.
Durante el ataque, Luis Daniel logró asesinar a sangre fría a su homólogo del narcotrafico no sin antes herir a una menor de edad, ajena a la riña, que simplemente estaba presente en el lugar como cientos de otros comensales.
Este ataque, premeditado por demás, fue ejecutado con precisión y sin remordimientos, con una determinación que si fuera utilizada para buenos propósitos, de seguro que rendiría los mejores frutos.
No obstante, esta actitud de “me llevo enreda'o a quien sea” con tal de conseguir sus frívolos y banales objetivos -casi siempre ligados a ese desmedido y absurdo deseo de obtener poder adquisitivo sin realmente tener la libertad para disfrutarlo- se ha convertido en el estandarte de una generación dispuesta a menospreciar la vida con tal de lograr sus caprichos.
Pero volviendo a lo que nos toca, durante el juicio a que fue sometido Luis Daniel, donde fue acusado por asesinato en primer grado -cargos por los que podría enfrentar hasta 199 años de cárcel- , el joven finalmente pudo internalizar la magnitud de sus actos y comenzó a llorar desconsoladamente en plena sala.
Frente a tal escena, su madre gritó: “Él es un muchachito bueno, bendito, es bueno”, mientras el acusado era sacado de la corte por los alguaciles.
No conforme con intentar convencer al mundo -y muy probablemente a sí misma- de que su “pequeño” retoño es uno de los proverbiales “buenos muchachos” de Puerto Rico, la madre concluye su enuncianción con un alarido de “Luis, te amo, confía en el Señor”.
Me pregunto qué criterio utilizó la madre de este sujeto para asegurar que su hijo es "un muchachito bueno". O peor aún, ¿realmente está convencida de que lo es?
Hasta donde tengo entendido un "buen muchacho" no dispara indiscriminadamente en un lugar atestado de adultos, ancianos y niños sin importarle a quién sacrifica en su atentado ni muestra semejante desdén por la vida de los demás.


Un "muchachito bueno" no logra obtener notoriedad dentro del mundo del narcotráfico sin no haber antes demostrado que "se puede llevar a cualquiera por el medio" sin mostrar el más básico remordimiento.
Dicen que no hay pero ciego que el que no quiere ver y, aparentemente, son muchos los adultos que optan por darle la espalda a la realidad en que viven sus “buenos muchachos” y simplemente no hacen absolutamente nada para enderezar el torcido rumbo de su prole y simplemente lo dejan “en manos del Señor”.
El problema es que mientras estos “buenos muchachos” operan sus pymes criminales – y sus padres se refugian en la religión como mecanismo de negación- la calidad de vida de la gran mayoría trabajadora de este país se ve afectada en su totalidad.
Estos “buenos muchachos” campean por su respeto y continúan controlando comunidades enteras sin que nadie les reclame nada. Quizás por que el problema más grande que sufrimos aquí en Puerto Rico realmente no es el crimen sino el “¡Ay, bendito!”.


¡Pero quiénes pueden ser los reponsables si no lo somos nosotros!


Con nuestra tolerancia, falsa compasión y, a veces, sentido de culpa, curamos y nutrimos a este grupo y nos hacemos indiferentes a sus actos -claro, siempre y cuando no nos afecten personalemente.
Entonces, sigamos amamantando a estos “buenos muchachos” y de paso, enseñémosle a las nuevas generaciones de “buenos muchachos” que el crimen puede ser ejecutado con total impunidad porque en este país el “¡Ay, bendito!” es quien rige.


Esta "identidad cultural" ha carcomido los aspectos de la infraestructura social a tal grado que el castigo frente a brutales delitos perpetrados por los "buenos muchachos" son penalizados con una simple "palmadita en la mano".

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Por qué se sorprenden?

Como era de esperar, luego del breve encuentro de Barack Obama con el pueblo de Puerto Rico, las acusaciones y recriminaciones por parte de aquellos que el día anterior alababan la "honesta" iniciativa del Presidente no se hicieron esperar ante la fugacidad de la visita del Primer Mandatario estadounidense. Muchos que habían planificado manifestaciones para presionar a que Obama entrara a la discusión del estatus se quedaron vestidos y alborotados.

Irónicamente, el sector más "afectado" con lo que el exgobernador Romero Barceló y el actual presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz tildaron como una "falta de respeto al pueblo de Puerto Rico" fue el estadista al darse cuenta de la visible indiferencia del Primer Mandatario estadounidense a sus intensos coqueteos públicos que intentaban atraer su atención.

Pero dentro de toda esa vorágine de emociones econtradas, el evento más destacado del corto recorrido de Obama por la zona metropolitana fue su inesperada parada en la panadería Kasalta de Ocean Park para almorzar con la aún más inesperada figura del senador Alejando García Padilla.

Pero resulta muy sorprendente la ingenuidad de figuras estrechamente relacionadas a la política local que encuentran inaudito que esta visita presidencial a la Isla haya tomado el giro que tomó.

Muchas cejas se levantaron al ver que el presidente de la nación más poderosa de la tierra prefiriera almorzar en un lugar público, sin la pomposidad protocolaria, con el candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático.

Y es incomprensible esta actitud a sabiendas de que ese gobernador que se suponía fuera el anfitrión de nuestro distingido visitante es a todas voces un Republicano (de clavo pasa'o) y despotricó públicamente en un sinnúmero de ocaciones contra Barack Obama durante la carrera por la presidencia en 2008 mostrando su claro apoyo a John McCain.

¿Por qué se sorprenden?

Creo que la acción de Obama demostró que es uno de los mejores estrategas políticos que ha tenido La Casa Blanca. Después de todo, el Presidente está tan conciente de la importancia del voto puertorriqueño en los Estados Unidos continentales que se tomó la molestia de incluir a la Isla en su "media tour" de recaudación de fondos para su campaña 2012.

Pero más claro aún es el hecho de que no debe caber la menor duda de que la aparición pública -brillantemente orquestada por el senador Eduardo Bhatia- con el senador Alejandro García Padilla, fue una manera sutil de decir "este es el hombre que quiero en Fortaleza el próximo cuatrienio". A buen entendedor pocas palabras bastan...decía mi papá.

A mi entender, y luego del controversial reporte del "Task Force" de Casa Blanca, el Estado Libre Asociado sigue siendo la alternativa más viable y conveniente para los Estados Unidos. Y claro que lo es, si fueron ellos quienes la impusieron en la Isla.

Pensar que los puertorriqueños fuimos los arquitectos de ese estatus político es restarle a los hechos históricos que muestran que en lo que respecta a los territorios estadounidenses, donde manda capitán no gobierna marinero. Pero más arrogante aún es pensar que nosotros decidiremos un destino político que, aunque nos concierne directamente, está estrechamente ligado a los intereses de ese país.

Las imágenes tienen un impacto inmesurable en la psiquis popular y definitivamente la ya famosa fotografía de un cándido Barack Obama almorzando un emparedado de media noche junto al senador García Padilla, envía un mensaje claro para los detractores del candidato PPD de que no deben subestimar ni al Senador ni al equipo de trabajo que se agrupa detrás de él.

Tampoco hay que ser un conocedor profundo de la política local para comprender que el tema del estatus es una piedra en el zapato del Congreso federal y que cualquier intento de los sectores anexionistas y separatistas por imponer y presionar para promover una resolución que haga escoger al pueblo entre independencia o estadidad no tendra ningún fruto ante los ojos de Washington.

Sin lugar a dudas, nuestra imagen frente al Congreso es de un pueblo brutalmente polarizado en el tema del estatus que nunca ha logrado consenso para resolver su dilema político. Más aún, las entrelíneas del reciente reporte del "Task Force" me hacen pensar que Estados Unidos nos considera inmaduros para lograr ya sea la independencia o la estadidad.

¿No será este un mensaje claro de que debemos echar a un lado el asunto del estatus y madurar como pueblo antes de pensar en resolver el estatus político de la isla?

Viendo la reacción del público presente durante el discurso de Obama en la Base Muñíz ante la magnética presencia de esta suerte de político/estrella de rock, no pude obviar sentir la sensación de que Puerto Rico actualmente carece de verdaderos líderes con el poder de ser figuras paternales que levanten nuestra decaída autoestima como pueblo. Y sin verdaderos líderes es imposible discernir por voluntad propia entre qué está bien y qué está mal.

Sea como sea, luego de la histórica visita del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos a Puerto Rico no se sorpendan si emergen solo dos grandes ganadores: el senador y candidato a la gobernación por el PPD, Alejandro García Padilla y el empresario Jesús Herbón, dueño de la panadería Kasalta.

viernes, 11 de febrero de 2011

La lección de Egipto



Hoy, 11 de febrero de 2011, será un día que se recordará en la historia de la humanidad como el momento en que un pueblo, unido y hastiado, logró imponer su voluntad y deshacerse de un dictador financiado y amamantado por los grandes intereses de los burocratas capitalistas del mal llamado Primer Mundo.

Las manifestaciones masivas comenzaron sorpresivamente el pasado 25 de enero. Primero fue el Día de la Furia y luego la marcha de un millón de personas seguido por terribles demostraciones de represión y violencia en contra de los manifestantes.

El sabotaje descarado de las comunicaciones -incluyendo la Internet- por parte del Gobierno de Mubarak, fue una señal clara de una gestión totalitarista, respaldada desde la oscuridad por los Estados Unidos, que sentaría un precedente peligroso sobre un futuro que bien podría ser producto de la imaginación de George Orwell o Aldous Huxley.

Ya ha quedado claro que la democrácia moderna no es un sistema que resguarde los derechos de la mayoría sino los de los grandes intereses económicos de las potencias mundiales. Pero la lección ha sido clara y contundente: un pueblo es dueño absoluto de su destino y tiene el derecho fundamental de obligar a cualquier lider que atente contra los intereses de la mayoría a dimitir inmediatamente sea por la vía diplomática o por la más estridente desobediencia civil.

Las imagenes que comenzaron a llegar desde el medio día de hoy evocaban sentimientos poderosos de victoria y, sobretodo, esperanza. Ver ese abrumador despliege de amor por su país y orgullo de asumir la responsabilidad nacional, evocó imágenes nostálgicas de la caída de las dictaduras del Cono Sur y hasta la caída del muro de Berlín.

Pero un punto debe quedar totalmente claro: la opresión es opresión venga del sector que venga. Todo sistema de gobierno, sea de izquierda o de derecha, tiene como base fundamental en sus textos teóricos el respeto y la omnipotencia de la voluntad masiva. Cualquier atentado contra este sacramento debe ser arrancado de raíz y extirpado cual cáncer asesino.

Es muy probable que próximamente veamos como los burocratas de Washington comienzan a correr despavoridos frente a esta nueva amenaza que atenta en contra de sus intereses corporativos de ultramar y, como es usual, lograrán ofrecerle asilo político a este dictador y, quien sabe, hasta algún contrato de asesoría.

La pregunta de rigor sería: ¿aprenderemos la lección dada por el pueblo egipcio aquí en Puerto Rico? ¿Nos servirá de inspiración para comprender que el gobernar es un privilegio y no una posición adquirida por herencia divina?

Ya no es un mito ni una proposición ilusoria de idealismo social sino una total y concreta realidad. Los gobiernos y dictaduras totalitarias no son infalibles y pueden ser sacados de raíz una vez se convierten en sistemas obsoletos e inservibles para el pueblo trabajador.

Después de 30 años en el poder absoluto, el pueblo destronó de un solo zarpazo al régimen de Hosni Mubarak. Quizás este sea el momento de reflexionar y, en vez de ciegamente aceptar un papel secundario en la jerarquía del planeta, decidamos sacudirnos el polvo de la ignorancia de nuestras ropas y asumir la importantísima tarea de hacernos responsables de nuestros actos...así como lo decidió Egipto.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El crimen: la nueva revolución

Escuchando el debate sobre la situación actual en la Universidad de Puerto Rico no pude evitar sentirme entretenido por comentarios ingenuos de algunos estudiantes y sectores idealistas sobre la necesidad de desatar "la revolución".

Mi intensión dista mucho de un cinismo ideológico pero, seamos francos, el modelo de lo que hemos entendido por siglos que es "la revolución" actualmente dista mucho de la realidad imperial del capitalismo moderno y, más aún, de sistemas comunistas totalitarios.

Esa revolución politico-ideológica de la que se habla en los círculos en contra del imperialismo -sea de la denominación que sea- es simplemente un vago recuerdo histórico que ha quedado fulminantemente abatido por la estrategia del 20 por ciento de las personas privilegiadas que pertenecen al gran aparato corporativo que domina el planeta.

Esa "revolución" que ostenta liberar a las clases oprimidas del yugo mercantilista ha sido apaciguada con el enorme peso de la globalización liderada por los llamados países del "primer mundo". No obstante, ante la obstinación de ese 20 por ciento de dominar completamente lo que Noam Chomsky llamó "la aldea global" la simple y contundente ley de gravedad que sostiene las sociedades modernas posiblemente les tiene una pequeña sorpresa.

La "nueva revolución", el método práctico y más asequible de la mayoritaria población que vive dependiente y esclava de un sistema de comercio que sólo beneficia a ciertos países, está ligada estrechamente al elemento criminal.

No es ningún secreto que, por siglos, el sistema favorito de los imperios dominantes ha sido el estrangulamiento económico y, en el caso de los Estados Unidos, la adición del elemento de brutalidad y represión ideológica sirviendo así de modelo innevitable para el "tercer mundo" sobre una vía accesible para liberarse.

Ha sido visible en la interminable lista de antiguos aliados estadounidenses que utilizan sus recursos militares para luego desatar su furia en contra del imperio.

El mecanismo corporativo ha utilizado efectivamente la propaganda y el consumerismo como estrategia apaciguadora de aquellos que no tienen nada. Manipulando a su propia población con el poder adquisitivo y la inacable amenaza de una fuerza ideológica de grandes proporciones, estos países se aseguran de tener respaldo de la opinión pública.

Por otro lado, en los países menos privilegiados, que sirven como recursos de mano de obra y producción, la represión es el arma más efectiva. Primero, utilizando los recursos militares y políticos domésticos y, luego, en caso de no poder ejercer un dominio total, la intervención militar ultramarina con el sello de "intervención humanitaria" y una subsecuente dictadura de ultra derecha que resguarde sus intereses corporativos.

Sin embargo, el mismo bombardeo mediático que ostenta la dosilidad de estos países e intenta imponer el "status quo" capitalista en todo el planeta, ha abrumado a estas sociedades "menos desarrolladas" a tal grado que ha desatado una amplia simpatía por el crimen como vehículo de subversión.

Lo complicado del crimen -en todas sus formas- es que afecta a todos y en ese marco, nadie esta exento de su alcance. Inclusive, las marcadas diferencias sociales que cada vez se hacen más conspicuas en las naciones capitalistas-ligadas al exceso corporativo y a la falta de interés por brindar a los ciudadanos una mejor calidad de vida- ya está haciendo estragos en estas sociedades en la inconfundible forma del crimen.

Las estadísticas están ahí, visibles para todo el que quiera echarles un vistazo. La gran mayoría del planeta vive o en los límites de la pobreza o sumidos en ella. ¿Cómo se puede mantener este delicado desbalance sin desatar una suerte de guerra civil ligada a los elementos criminales?

Esta proposición ha sido más que clara en países como Brasil, Colombia, Somalia y otros que destinan sus recursos exclusivamente para el beneficio corportativo euro-americano.

La relación entre movimientos revolucionarios y, por ejemplo, el narcotráfico, no es casualidad sino más bien causalidad de este orden impuesto por los grandes imperios.

El crimen en este siglo será lo que la revolución bolchevique significó para el siglo 20. Un salvoconducto para que países hastiados de la esclavitud puedan tomar el control de su idiosincrasia sin tener que rendirle cuentas a poderes extranjeros que están ajenos a su realidad.

Pero, contrario a las revoluciones populares del siglo 20, el crimen no está ligado a ninguna agenda ideológica ni a un fin de emancipación alguna. El crimen es vil, totalitario, vicioso, asesino y responde sólo a los preceptos de adquisición para obtener poder y poder para dominar a los más débiles.

Este propuesto modelo de totalitarismo criminal haría ver la tiranía de Joseph Stalin como un paseo en el parque.

viernes, 8 de octubre de 2010

Legislar


Legislar es un privilegio. No es un derecho innato que aquellos hijos de la clase alta heredan por causa natural ni el premio de caciques de barrio que anhelan los faranduléos inútiles de la vida pública.

Debemos recordar que vivimos en un sistema que aún se jacta de ser democrático -o por lo menos así nos lo venden cada cuatro años.

En un sistema tal, los líderes son escogidos por el pueblo por medio del mecanismo de sufragio electoral para convertirse, entonces, en servidores públicos que trabajarán a favor del bien común. Después de todo, la Democracia, en palabras de Abraham Lincoln, es un gobierno, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Desgraciadamente, aquí en Puerto Rico nuestra naturaleza sectaria, apática y recalcitrante nos ha hecho aceptar la desvirtualización del significado del verbo legislar a manos de un grupúsculo de payasos despojados de sentido común. Hemos sucumbido ante el jueguito político partidista que desarticula el verdadero poderío de un pueblo votante.

Los recientes incidentes donde legisladores -y otras especies de servidores públicos- se han visto involucrados en escándalos de extorción, fraude, narcotráfico, uso de drogas, pedofília y hasta de presunto asesinato, es prueba fehaciente de que algo anda conspicuamente mal en la política puertorriqueña.

La ya trillada amenaza vox pópuli de que "pasarán la cuenta en las próximas elecciones" se ha convertido en una broma inservible que sólo entretiene al señalado.

No hacen demasiados años atrás, los políticos en Puerto Rico se destacaban por su intelecto, respeto y rectitud. Poetas, escritores, dramaturgos y toda una variedad de pensadores conformaban los cuerpos legislativos junto a, claro está, los compulsorios abogados y doctores. Pero, ¿qué pasó con este perfíl del político? ¿En qué momento liderar a un país se convirtió en un juego? ¿En qué punto de nuestra historia se desvirtuó la figura del político a un mero joglar de feria feudalista?

Los lideres políticos que con pública arrogancia irrespetan los preceptos básicos del sistema democrático que se supone defiendan, jamás serán destronados mediante comicios electorales. Hace falta mucho más.